Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
IMPREGNATE DEL BUEN OLOR DE CRISTO
Estaba en mi celda aprendiendo a hacer ambientadores mikado. Mezclaba alcohol con esencia de rosas y colorante. Al acabar, me percaté de que se había derramado un poco de esencia de rosas fuera del frasco de ambientador y también del recipiente de la esencia. Con cuidado lo recogí todo y me fui a rezar el Rosario. Cuando llegué, las monjas, extrañadas, comentaban entre ellas: “huele a rosas”. A mí me hizo mucha gracia porque nadie se podía imaginar que era yo. El perfume de las rosas se había impregnado en mis manos y todo lo que tocaba olía a rosas. Por donde pasaba desprendía olor a rosas. Después, en el recreo, se lo expliqué.