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YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA, EL QUE CREE EN MÍ, SI HA MUERTO VIVIRÁ

19 Y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 

20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa. 

21 Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 

22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.» 

23 Le dice Jesús: «Tu hermano resucitará.» 

24 Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.» 

25 Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 

26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?» 

27 Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.» (Jn. 11, 19-27)

 

Jesús tiene su remanso de paz y descanso en Betania, en la casa de sus tres hermanos y amigos, Lázaro, Marta y María. Cuando necesita un respiro en sus correrías apostólicas allí vaya y se presenta sin avisar,como corresponde a la amistad entrañable que los une. De aquí que Marta y María le lancen un semireproche cuando no estuvo a su lado ante la muerte del Lázaro. En esta pena se sintieron abandonadas de su compañía y, sobre todo, de curar a su hermano ante esta enfermedad mortal.

Ellas suplican a Jesús esto, pero ÉI les habla de algo más profundo: “¡Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano!”. Jesús les asegura que resucitará. He aquí de nuevo “el equívoco de Juan”: Jesús les dice claramente y las mentes, todavía no iluminadas por el Espíritu Santo,entienden otra cosa. Sí, hará lo que desean las hermanas: que el cuerpo de Lázaro vuelva a la vida. Pero Jesús les habla de la verdad última,porque ÉI es la Resurrección y la Vida. No sólo Señor de la vida del cuerpo, sino sobre todo, de la vida del alma.

Y aunque el lenguaje de Jesús es todavía enigmático, provoca a Marta a que dé un salto de gigante, no por lo que entiende, sino en la fe. “¿Crees esto?”. Y Marta, movida por el Espíritu Santo, le hace una confesión que nos sirve a todos para orar a Jesús: “Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, ¡el que tenía que venir al mundo!” ¿Sabía Marta y entendía lo que acababa de decir?. Es posible que no.  Y Jesús le podría haber dicho como a Pedro: “Bendita tú, Marta, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo”.

Jesús se revela a quien quiere y cómo quiere, y por el gran amor que profesaba a sus amigos, les hizo llegar a confesar tan grandes misterios de su identidad divina y humana. “Cosas estas que los ángeles anhelan penetrar” (IPe. 1,12). Y añadió Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida:el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá: y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre”.

La fe en Jesús nos lleva a vivir eternamente con Él, ya que hayamos muerto o que todavía vivamos en este mundo. Y todo porque el que se une a Jesús, se hace un espíritu con ÉI y goza ya de la vida divina. Y esto porque el Padre ha querido hacernos hijos suyos, en el Hijo, que lo es naturalmente. Misterio este de la filiación divina, que llena de pasmo nuestro entendimiento, y de anhelo de los ángeles por penetrar estos misterios. Porque la Salvación y la Redención, no es para ellos, sino para nosotros, los hombres. Ellos no necesitaron la Salvación de Cristo porque siempre, desde que existieron, fueron fieles a Dios. Por esto, se maravillan de este salto inaudito que dio el Hijo de Dios haciéndose hombre y viviendo entre nosotros.

¡Oh Señor,  llénanos el paladar de estos sublimes misterios de tu gracia!¡Tú sabes que si tenemos fe y somos fieles, es por tu infinita misericordia! ¡Hazlo Tú Señor! ¡Qué así sea! ¡Amén! ¡Amén!

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El Rincón para Orar: Un Diálogo con la Palabra

El Rincón para Orar: Un Diálogo con la Palabra

Hay pasiones que nacen en silencio, en la intimidad de la oración, y que acaban convirtiéndose en luz para muchos. Es la historia de Sor Matilde, monja dominica y autora de las meditaciones del "Rincón para Orar", un espacio digital que, desde hace ocho años, acompaña a personas en su diálogo con el Evangelio.

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