TE ADORAMOS, OH SANTA TRINIDAD
16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna.
17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.
18 El que cree en Él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. (Jn. 3, 16-18)
¡Gloria sea dada al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo! ¡A ÉI sea la adoración y la alabanza, por los siglos de los siglos! ¿Qué diremos de nuestro Dios que es todo Bondad y Misericordia, Amor y Benevolencia en todas sus obras? Toda una eternidad glorificando a Dios y nunca empezaremos o terminaremos, porque nuestro Dios tampoco tiene principio ni fin. Nosotros, que nos movemos en las coordenadas del tiempo, no podemos entender el término de “eternidad”. Pero, aun así, el Señor Jesús nos ha dado, entregando su Sangre y su Vida, el poder entrar en este mar sin fondo el día de nuestra glorificación con ÉI. Dado que nos encuentre vestidos y no desnudos, vestidos de su gracia y de su amor porque le preferimos a ÉI en toda nuestra vida y no a nosotros y nuestros gustos. ¡Cuánto más desalojemos nuestro “yo”, más entrará en nuestro ser el “Tú” y el “nosotros” en los hermanos necesitados!
¡Señor, danos tu Espíritu Santo, no digo comprender algo de tu Misterio Trinitario, tu Misterio de Amor, sino entrar de tu mano en toda tu Gloria!. Y, esto no es imposible para Ti porque en el Monte de la Transfiguración, dejaste ver algo de tu gloria a tus tres discípulos preferidos. Ellos, ante lo “tremendo” de tu Manifestación, “cayeron de bruces llenos de espanto”. Pero les sucedió un poco como a Moisés, queentrando en la nube para hablar con Dios, después el pueblo le dijo:“¡Qué no nos hable Dios, porque moriremos, háblanos tú y te obedeceremos!”.
Así, pedimos a Jesús que Él nos hable del Misterio del Padre y del Espíritu Santo. Pero, ¿no dijo Jesús: “quien me ha visto mí, ha visto al Padre”?. De la mano de Jesús, Dios y Hombre verdadero, todo nos es posible. ¡Agarrémonos fuerte a su Humanidad, porque este es camino muy seguro para tener acceso al Misterio Trinitario!
Pero, esa cercanía es en la fe que hemos recibido en nuestro bautismo y que hacemos crecer, con su gracia, día a día. ¡Que este río de gracias, en la fe, no se corte en nuestra historia hasta el día de la resurrección final,en el que “lo veremos cara a cara porque llevaremos su Nombre grabado en nuestra frente” y todo será Luz en Cristo, “esa Luz que no conoce el ocaso” y que ¡hará traslúcido nuestro ser!
¡Oh Santa Trinidad, tuyo es el Poder y la Gloria por los siglos de los siglos! ¡Envuélvenos en tu claridad para ser santos como Tú eres Santo!¡No nos abandones cuando nos apartemos de Ti y caminemos por este valle oscuro de la vida, sin Ti! ¡Tú sólo puedes arrancarnos de las tinieblas de nuestra mediocridad y pecado que Tú sabes que se pega a nosotros, como una segunda naturaleza! ¡Nuestra confianza sólo está en Ti, porque Tú eres nuestro Dios y Salvador Misericordioso!
¡Ven ya, Señor Jesús! ¡Qué así sea! ¡Amén! ¡Amén!